Qué bien se está cuando se está bien


Hace ya muchos años, en una pequeña sala de espera de ambulatorio en un pueblecito encantador, a la que acudí por un gripazo de esos que se tienen con dolores por todo el cuerpo (ese que te deja hecho polvo mientras se empeña en estar contigo y que todos hemos pasado alguna vez), una señora de aspecto muy mayor se sentó a mi lado. Suspiró al dar los buenos días, y mirándome con ojos de cariño y ternura y bañados en algo de tristeza, me dijo: “Ay hija… que bien se está cuando se está bien”. Ese momento fue muy importante para mí.

Fíjate, tú que lees esto, que hace como digo muchos años que me pasó (tantos como veintinueve), y la recuerdo como si la tuviera a mi lado.

Y lo recuerdo claramente porque me dio tanto… sus palabras tranquilas, su mirada maternal, y sus formas educadas nacidas desde esa sabiduría que sólo las personas mayores tienen, hicieron que yo descubriera, entonces, el significado de la palabra valor.


Los valores, se tienen, se demuestran y se transmiten.

Nacen de lo vivido, de lo experimentado y de lo aprendido. Son esos “filtros de percepción” que dibujan nuestra realidad en el presente. Son los que nos llevan allí donde queremos llegar y nos ayudan a conseguir eso que queremos tener.

Dicen estudios importantes que las personas nos sentimos realizadas cuando aportamos valor a los demás: nuestra autoestima se fortalece, nuestras vocaciones toman sentido y nuestras vidas son más plenas.

Así, cuando aquella anciana me dijo esas palabras, me dió, probablemente sin saberlo, una gran lección.

Por un lado, todos tenemos valores. Ahora bien: hemos de saber utilizarlos para llegar allí donde queremos ir. Yo siempre digo que los valores son un vehículo en el que nos montamos para emprender un viaje a nuestros objetivos. Las emociones son el motor de ese coche, y nuestras habilidades son las encargadas de dirigirlo.

Por eso, bajo mi punto de vista, es necesario reconocernos como nuestro propio mejor recurso y ser emocionalmente inteligentes para “estar bien “y hacer “estar bien a los demás”.

Te propongo un ejercicio que te servirá para hacer revisión de tus valores:

  1. Haz una lista de 15 valores que conozcas.

  2. Elije de los quince, ocho.

  3. Ahora, quédate con 5. Ordénalos del 1 al 5 (el 1 es al que le das mayor importancia y por eso lo pones el primero)

  4. Ahora piensa en un objetivo (algo importante para ti, que quieras conseguir).

  5. A continuación, observa si esos valores ordenados (tu escala de valores) te van a ayudar a alcanzarlo.

Si ves que sí, ¡Felicidades! Estás en el buen camino.

Si ves que hay alguno que no te ayuda, puedes cambiarlo de posición o poner otro en su lugar. NO pasa nada… seguirás teniendo ese valor, que en ese objetivo no te ayuda, pero pondrás otro que sí lo haga.

Y ahora, vuelve a observarlos… ¿son valores sociales? ¿Tienen que ver con otras personas? De nuevo si es que sí, ¡felicidades!, ¡estás aportando valor! o lo que es lo mismo, estás siendo

Emocionalmente Inteligente

Gracias por leer!

#Valores #educación #educaciónemocional #MétodoNSR #vida

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